Un juez de Orán (Salta) condenó a una mujer de 43 años por abuso sexual simple contra su propio hijo, un niño de 10 años, que fue víctima de acoso y explotación sexual por parte de su madre y la pareja de su padre.

La sentencia impone tres años de prisión de ejecución condicional. El caso se conoció cuando el menor comenzó a comportarse mal en el colegio, no hacía sus tareas y mostraba signos de estrés y trastorno emocional.

Su madre, que notó los cambios en su hijo, le preguntó si le pasaba algo, pero él guardó silencio hasta que un día, mientras veía televisión con su hermana, comenzó a llorar.

Fue entonces cuando el niño reveló la verdad: la pareja de su padre lo besaba y le tocaba sus partes íntimas en visitas a su casa.

Aunque el menor se lo contó a su padre, este no creyó al niño, lo que prolongó la situación de violencia y dolor para la víctima.

El juez Aldo Primucci, vocal de la Sala I del Tribunal de Juicio de Orán, consideró que la mujer había cometido un delito grave y le impuso una condena justa.

Es fundamental proteger a los niños de abusos y violaciones de su integridad física y emocional, declaró el juez.

La condena es un paso importante hacia la justicia, pero también es necesario reflexionar sobre la importancia de prevenir este tipo de situaciones.

Es fundamental que los padres y cuidadores sean conscientes de los signos de abuso y explotación sexual en niños y jóvenes, y que tomen medidas para protegerlos.

Según datos del Ministerio Público de Justicia, Argentina cuenta con más de 1,5 millones de víctimas de abuso sexual infantil.

Es hora de que como sociedad nos unamos para prevenir este tipo de violaciones y garantizar la seguridad y el bienestar de nuestros hijos y nietos.

La sentencia es un recordatorio de que no podemos silenciar más los abusos sexuales ni permitir que los niños sigan sufriendo en silencio.

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